Ecografía, Herramienta de valoración y seguimiento.

  La Ecografía se encuentra entre la gran abanico  de técnicas y métodos en la que los Fisioterapeutas nos apoyamos para guiarnos en un buen diagnóstico y tratamiento.

    Pero ¿Qué es la ecografía músculo-esquelética? ¿En qué nos puede ayudar?

    La ecografía es un método de diagnóstico por imagen no invasivo y que no utiliza radiaciones ionizantes, por lo que no produce efectos biológicos adversos.

   Es una imagen que se obtiene por medio de un transductor transversal de ultrasonidos en diferentes tonalidades de grises. La mayor parte de la ecografía neuromuscular se realiza en modo B (modo de brillo), que también se denomina imagen en tiempo real, el sonido se transmite y se recibe de forma continua por el transductor, la información que obtenemos de ello dependerá de la capacidad de comprensión profesional. La única pega es que la técnica es operador dependiente, es decir, depende de los conocimientos del Fisioterapeuta para obtener mayor o menor información de las imágenes. (1)

   Y a su favor diremos que permite afinar el diagnóstico ya que permite valorar el comportamiento de los tejidos blandos extra-articulares; Ligamento, tendón, músculo, complejo graso, bursa  en movimiento y definir una pauta de rehabilitación más acorde a la lesión, tanto al principio cómo durante los meses de re-educación.

“La ecografía puede diagnosticar desgarro en tendones y la resonancia no tanto, pero ambas son altamente sensibles y no específicas.”  Afirma la especialista en tendones Australiana  Jill Cook. La ecografía la usamos para descartar y no para demostrar que eso es «El problema».

Pautas a tener en cuenta:

– Siempre debe colocarse el marcador del transductor (que corresponde a la esquina superior izquierda de la pantalla de ecografía) a la izquierda del ecografista en las imágenes transversales y hacia la cabeza del paciente en las imágenes sagitales.

 – Durante la exploración, la profundidad, el foco, la ganancia y la compensación de la ganancia temporal deberían ajustarse en el ecógrafo para optimizar la visualización de la estructura de interés.

–  Si se dispone de Doppler, debería usarse para confirmar el flujo intravascular y en intervenciones ecoguiadas como precaución para evitar dañar grandes troncos vasculares.

–  Hay que obtener y grabar imágenes de cada estructura de interés al menos en dos proyecciones; transversal y longitudinal. Por ejemplo, en los pacientes son síndrome de compresión nerviosa.

– Ecografía en modo M es útil para medir los cambios de latencia en los tejidos móviles. Esta técnica depende de la selección de un único canal de información de la ecografía en modo B y representar cómo varía en función del tiempo

– Elastografía: aporta una nueva perspectiva a la ecografía convencional: muestra la rigidez de los tejidos que junto con la información anatómica del modo-B y la vascular del modo-Doppler proporciona una información clave para el diagnóstico. (2) Al valorar la elasticidad o dureza podremos diferenciar y clasificar el tipo de fibrosis o calcificación.

–  Cuantificación de la “Ecogeneidad”: Desde que Heckmatt y Dubowitz describieron el aumento de la ecogenicidad de los músculos afectados en la distrofia muscular de Duchenne hace 30 años, los investigadores han intentado encontrar modos de medir la ecogenicidad.

A pesar de las mejoras sustanciales de los aparatos logradas en las últimas tres décadas, la cuantificación de la ecogenicidad sigue siendo problemática. Las razones de esto se relacionan con la confrontación existente entre el uso de la ecografía para optimizar la estética de la imagen y su uso para medir los parámetros físicos del tejido insonado. (1)

Por lo tanto, para ciertas patologías específicas es favorable apoyarse en una imagen ecográfica para valorar el nivel de daño tisular, tales como (3);

  • Bursitis; Saco relleno de líquido entre un tendón y un hueso o entre tendón y piel la bursa permite el deslizamiento de una estructura sobre otra.
  • Hematomas; pudiendo evitar su encapsulamiento.
  • Calcificaciones, aparición de depósitos de calcio, debido a traumatismos o roturas de partes blandas, se asocian a ciertos procesos degenerativos del tendón.
  • Quistes, diferenciándolos de los gangliones.
  • Artritis; inflamación de la articulación con o sin derrame.
  • Enteropatías/ Entesitis; unión osteotendinosa del tendón con el hueso.
  • Tendosinovitis; Es una inflamación de membrana sinovial que rodea varios tendones.
  • Hipervascularización tendinosa.
  • Dedos en Resorte; Se produce por un engrosamiento del tendón flexor profundo a su paso por debajo de las poleas de los dedos, lo que provoca un salgo en cada movimiento. También puede producirse hipertrofia degenerativa o traumática de la propia polea
  • Nódulos o cicatrices fibróticas; Proceso de cicatrización excesivo en partes blandas tras una lesión o rotura muscular previa.
  • Roturas parciales Tendinosas.

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       Escrito por: Cristina Camino Miñana Num Col: 11383


  1. Walker & Cartwright. Ecografía neuromuscular + expertconsult. 2012; CAP 1-4
  2. Guzmán Aroca, D.Abellán Rivera, M.Reus Pintado. The clinical utility of elastography, a new ultrasound technique. Radiologia 2014;56:290-4
  3. B, Jimenez F. Ecografía intervencionista en Traumatología del Deporte. 2015, España. Ed Panamericana.

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